Hay momentos en los que oramos y parece que nada sucede.
Pedimos una respuesta, pero no llega. Pedimos que una situación cambie, pero continúa igual. Pedimos una señal y solamente encontramos silencio.
Y entonces aparece una pregunta difícil:
“Señor, ¿me estás escuchando?”
El silencio de Dios puede convertirse en una de las pruebas más fuertes de nuestra fe. Porque resulta más fácil confiar cuando vemos resultados que cuando tenemos que continuar creyendo sin ver nada.
Pero la Sagrada Escritura nos recuerda:
“Bueno es esperar en silencio la salvación del Señor.” — Lamentaciones 3,26
Esperar no significa que Dios nos haya abandonado.
A veces, mientras nosotros estamos esperando una respuesta, Dios está trabajando en algo que todavía no podemos comprender.
La Sangre de Cristo derramada en la cruz es precisamente una prueba de eso.
El Viernes Santo parecía una derrota.
Cristo estaba crucificado. Los discípulos estaban dispersos. María contemplaba a su Hijo sufriendo. Para muchos, todo había terminado.
Pero Dios todavía estaba obrando.
Después vino la Resurrección.
Por eso, cuando atravesamos temporadas en las que no entendemos lo que está sucediendo, podemos mirar nuevamente hacia la cruz.
La Preciosísima Sangre de Cristo nos recuerda que Dios puede estar actuando incluso cuando nuestros ojos todavía no pueden verlo.
Tal vez hoy llevas mucho tiempo pidiendo por tu familia.
Tal vez estás esperando una respuesta.
Tal vez existe una situación que te ha hecho preguntarte por qué Dios permite ciertas cosas.
No abandones la oración solamente porque todavía no ves resultados.
Puedes decir:
“Jesús, aunque no comprenda este momento, sigo confiando en Ti. Por tu Preciosísima Sangre, fortalece mi fe mientras espero.”
La fe no consiste solamente en creer cuando vemos.
También consiste en permanecer cuando todavía no vemos.
Y algunas de las oraciones más profundas nacen precisamente allí: cuando no tenemos respuestas, pero todavía podemos decir:
Jesús, confío en Ti.
Por Geovanny Valdez
Devoción a la Preciosísima Sangre de Cristo
www.ladevociondelasangredecristo.com

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