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NO TODO PENSAMIENTO MERECE QUEDARSE EN TU CORAZÓN


No todo lo que pensamos es verdad.

Parece una afirmación sencilla, pero puede cambiar nuestra manera de vivir.

A veces aparece un pensamiento:

“No vas a poder.”

“Todo va a salir mal.”

“Dios se olvidó de ti.”

“Ya no tienes solución.”

“Nadie te necesita.”

Y cuando repetimos constantemente una idea, podemos terminar tratándola como si fuera una verdad.

Por eso la Sagrada Escritura nos enseña:

“Transformaos mediante la renovación de vuestra mente.” — Romanos 12,2

Nuestra mente también necesita ser llevada delante de Dios.

Hay pensamientos que nacen del miedo.

Otros aparecen después de experiencias dolorosas.

Otros vienen de palabras que alguien pronunció contra nosotros y que seguimos recordando años después.

Pero ninguna palabra humana tiene mayor autoridad sobre nuestra vida que la Palabra de Dios.

Cuando aparezca el pensamiento:

“Estoy solo.”

Recuerda:

“Yo estoy con ustedes todos los días hasta el fin del mundo.” — Mateo 28,20

Cuando aparezca:

“Dios me abandonó.”

Recuerda las palabras de Cristo:

“No los dejaré huérfanos.” — Juan 14,18

Cuando aparezca:

“Mi pasado me condena.”

Recuerda:

“Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonarnos.” — 1 Juan 1,9

La Preciosísima Sangre de Cristo nos recuerda precisamente que nuestra historia no tiene que terminar donde comenzaron nuestros errores.

Cristo derramó su Sangre para nuestra redención.

Por eso también debemos aprender a identificar aquellas voces interiores que continuamente intentan robarnos la paz.

No alimentes automáticamente cada pensamiento que llegue.

Examínalo.

Pregúntate:

¿Esto me conduce hacia Dios o me aleja de Él?

¿Esto corresponde con la Palabra de Dios o solamente está alimentando mi miedo?

Después llévalo a la oración.

Puedes decir:

“Señor Jesús, por el poder de tu Preciosísima Sangre, purifica mis pensamientos. Ayúdame a reconocer aquello que no viene de Ti y enséñame a llenar mi mente con tu Palabra, tu verdad y tu paz. Amén.”

No puedes impedir que todos los pensamientos difíciles aparezcan.

Pero no tienes que convertir cada pensamiento en una verdad.

Deja que Cristo también reine en tu mente.

Por Geovanny Valdez

Devoción a la Preciosísima Sangre de Cristo
www.ladevociondelasangredecristo.com

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