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Oración por las víctimas de Lesbos: seis vidas que el Señor ya abrazó

Velas votivas encendidas y un rosario en una iglesia, con la Virgen María al fondo, en oración por las víctimas de Lesbos

Este lunes 19 de octubre, una noticia llegada desde el mar Egeo nos detiene el corazón. Seis migrantes, entre ellos un bebé, murieron en la madrugada cuando la lancha en la que viajaban desde Turquía chocó con una embarcación de la Guardia Costera griega y volcó frente a la isla de Lesbos. Ocho personas sobrevivieron y fueron llevadas a un hospital. Eran familias que buscaban un futuro, y su viaje terminó en medio de la noche y del mar.

El Señor está cerca de los que lloran

Ante un dolor así, las palabras humanas se quedan cortas, pero la Palabra de Dios nunca llega tarde. Jesús nos dejó una promesa que hoy abrazamos por estas familias: «Felices los que lloran, porque recibirán consuelo» (Mateo 5, 4, Biblia Latinoamericana). El Señor no mira el sufrimiento desde lejos: Él se acerca a la madre que llora, al padre que espera, al sobreviviente que guarda en su memoria una madrugada que nunca olvidará.

Cada una de estas seis vidas tenía un nombre, una historia y un lugar en el corazón de Dios. También el bebé que partió tan pronto: su vida, breve como un suspiro, es entera y preciosa a los ojos del Padre. La Sangre Preciosa de Cristo fue derramada por todos, también por quienes cruzan mares y fronteras buscando una oportunidad de vivir.

Oración por las víctimas de Lesbos

Señor Dios de misericordia, hoy ponemos en tus manos a los seis hermanos que perdieron la vida frente a la isla de Lesbos. Recíbelos en tu paz, Señor, y dales el descanso que en este mundo no alcanzaron. Mira con ternura al bebé que llegó a ti tan pronto, y abrázalo en tu reino junto a todos los pequeños que tanto amas.

Consuela, Señor, a las familias que hoy reciben esta noticia con el corazón roto. Sé su fortaleza en la hora más oscura y rodéalos de personas que los sostengan. Acompaña también a los ocho sobrevivientes: sana sus heridas, calma su memoria y renueva en ellos la esperanza de un mañana.

Te pedimos, Padre, que protejas a todos los que hoy viajan por mares y caminos peligrosos buscando un futuro para los suyos. Que ninguna vida se pierda en el silencio, y que nosotros, tus hijos, nunca cerremos el corazón ante el dolor del prójimo. Por la Preciosa Sangre de tu Hijo Jesucristo, escucha nuestra oración. Amén.

Una vela encendida por ellos

Desde esta casa de oración encendemos una vela por las víctimas de Lesbos y por sus familias. Que su luz nos recuerde que orar por los que sufren nunca es poco: en la economía de Dios, cada oración llega. Unámonos hoy, cada uno desde su hogar, en un mismo clamor de misericordia y esperanza.

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