La oración es uno de los pilares fundamentales de la vida cristiana.
Más que palabras repetidas, es un diálogo sincero con Dios, donde el alma encuentra descanso y fortaleza.A través de la oración constante, muchas personas descubren un proceso de sanación interior que no siempre es inmediato, pero sí profundo. La fe enseña que Dios actúa en el corazón de quien ora con humildad y perseverancia.
La oración ayuda a ordenar los pensamientos, a enfrentar los miedos y a cultivar la confianza en medio de la incertidumbre. No elimina automáticamente los problemas, pero transforma la manera de vivirlos.
Orar es permitir que Dios guíe la vida paso a paso, con amor y sabiduría.

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