La vida cristiana no es solo oración y sacramentos. Es también combate interior, decisiones diarias, pensamientos que se libran en silencio. En esa lucha invisible, la Sangre de Cristo es el arma más poderosa… y menos comprendida.
La batalla que no se ve
No toda lucha es externa. Hay batallas:
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En la mente
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En las emociones
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En la voluntad
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En la perseverancia
Muchos creyentes no caen por tentaciones grandes, sino por desgaste diario.
La Sangre como defensa espiritual
La Sangre de Cristo:
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Cierra puertas espirituales abiertas
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Protege la mente del engaño
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Rompe ciclos de pecado repetido
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Fortalece la voluntad debilitada
No es superstición. Es fe en la obra completa de la cruz.
Invocar la Sangre conscientemente
No basta con creer en ella de forma general. Hay poder cuando se invoca con conciencia y fe:
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Antes de dormir
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Al despertar
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En momentos de tentación
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En pensamientos persistentes
Perseverar bajo la Sangre
La victoria cristiana no siempre es inmediata, pero siempre es posible cuando se persevera bajo la cobertura de Cristo.
“Ellos lo vencieron por la Sangre del Cordero.”
Conclusión
No estás luchando solo.
Cada día, la Sangre de Cristo pelea contigo… incluso cuando tú no tienes fuerzas.

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