Hay noches en las que la lluvia no solo moja la tierra: también sacude el corazón de un pueblo. Así amaneció el sur de Veracruz, donde el temporal del frente frío número 2 dejó diez personas fallecidas —entre ellas dos familias de Villa Allende, en Coatzacoalcos, y de Las Choapas—, ríos desbordados y muchas familias fuera de sus hogares.
Ante una noticia así, la primera respuesta del creyente es la oración. No una oración de palabras vacías, sino la que nace del dolor compartido y de la certeza de que el Señor escucha el clamor de su pueblo.
El Señor, refugio en medio de la tormenta
La Palabra de Dios nos recuerda: «Dios es nuestro refugio y fortaleza, socorro siempre pronto en las tribulaciones» (Sal 46,2). Cuando las aguas suben y la noche se hace larga, esa promesa sostiene a quienes lo han perdido todo y a quienes lloran a los suyos.
Orar por Veracruz es ponernos de rodillas junto a las madres que esperan noticias, junto a los rescatistas que trabajan entre el agua, junto a los niños que pasaron la noche en un albergue. La oración nos hace cercanos, nos hace hermanos.
Oración por las víctimas y sus familias
Señor, Dios de misericordia, recibe en tu paz a las diez personas que perdieron la vida en el sur de Veracruz y abraza con tu consuelo a sus familias. Tú conoces cada nombre, cada historia, cada hogar que hoy llora.
Protege a quienes permanecen en zonas de riesgo, guarda a los que rescatan y ayudan, y mueve nuestros corazones a la solidaridad concreta: que nadie pase esta prueba en soledad. Derrama sobre Veracruz tu bendición y haz que, tras la tormenta, amanezca la esperanza. Por la Sangre preciosa de tu Hijo Jesucristo, que nos redime y nos sostiene. Amén.
La solidaridad también es oración
La fe se hace obra cuando tendemos la mano: una despensa, un techo prestado, una palabra de consuelo. Las autoridades mantienen refugios temporales en los municipios afectados del sur veracruzano y piden a la población de zonas de riesgo acudir a ellos mientras continúan las lluvias. Atender ese llamado también es cuidar la vida que Dios nos dio.
Que la Sangre de Cristo cubra a Veracruz, consuele a los que sufren y renueve en todos la esperanza. Señor, en ti confiamos.

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