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La Sangre de Cristo en el camino al Calvario: fidelidad en la caída


Jesús cayó bajo el peso de la cruz. Y cada caída dejó huellas de Sangre.

Esa Sangre es la Sangre del que no se rinde.

Cristo entiende nuestras caídas, nuestros errores repetidos, nuestras luchas constantes. Él no se escandaliza de nuestra debilidad; la cargó sobre sus hombros.

La devoción a su Sangre nos enseña que caer no es el final, levantarse con Él es la victoria.

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