La corona de espinas atravesó la cabeza de Jesús, haciendo brotar Sangre en silencio. Esa Sangre fue derramada por nuestras ideas distorsionadas, pensamientos negativos, culpas obsesivas y miedos profundos.
La mente también necesita redención. Muchas personas viven prisioneras de pensamientos de condena, fracaso o desesperanza. La Sangre de Cristo libera la mente y devuelve la paz interior.
Esta devoción es un bálsamo para quienes luchan con ansiedad, confusión y angustia interior.

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