No caminas solo. Aunque no lo veas, aunque el día se haga pesado y la noche parezca larga, la fe católica nos enseña que Dios, en su amor de Padre, ha puesto a tu lado un compañero fiel desde el comienzo de tu vida: tu Ángel de la Guarda, también llamado ángel custodio.
No es un cuento para niños ni una idea bonita para sentirnos mejor. Es una verdad de fe que atraviesa toda la Biblia y que la Iglesia ha custodiado durante siglos: cada persona tiene un ángel que la acompaña, la protege, la ilumina y la guía hacia el Señor, sin forzar jamás su libertad.
