Hay historias de la Iglesia que no hablan de un solo santo, sino de una familia entera que se mantuvo unida hasta el final. Así es la historia de los santos Vicente, Sabina y Cristeta, tres hermanos de Talavera que, siendo muy jóvenes, prefirieron perder la vida antes que renunciar a Jesucristo.
Su fiesta se celebra el 27 de octubre. En la víspera de ese día, desde La Devoción de la Sangre de Cristo, nos acercamos a su testimonio para aprender que la fe, cuando se vive en familia y con valentía, se vuelve más fuerte que el miedo.


