Este jueves, un helicóptero de la misión de paz de la Unión Europea en Bosnia se estrelló cerca de Brčko con quince militares italianos a bordo: al menos cuatro murieron y los demás resultaron heridos. Hoy nuestra oración cruza el océano por ellos y por sus familias.
Servían a la paz y cayeron en el servicio
El accidente ocurrió hacia las 16:00, hora local, en Gorice, cerca de la ciudad de Brčko, al noreste de Bosnia y Herzegovina. El helicóptero, un CH-47 Chinook del Ejército italiano, formaba parte de EUFOR Althea, la misión europea que desde 2004 custodia la paz que puso fin a la guerra de los Balcanes. La propia misión confirmó que varios de sus miembros perdieron la vida y que otros quedaron gravemente heridos; el alcalde de Brčko informó de que el balance conocido es de al menos cuatro fallecidos, después de que uno de los heridos muriera en el hospital. Las causas del siniestro están bajo investigación y todavía no hay cifra oficial definitiva.
No estaban en una batalla. Estaban lejos de su tierra, con uniforme de una misión de paz, haciendo un trabajo silencioso para que otros pueblos no vuelvan a conocer la guerra. Y en una tarde cualquiera, durante una operación rutinaria, la muerte los alcanzó. Detrás de cada uno hay una familia en Italia que hoy recibe la peor noticia, unos compañeros que no salen de su asombro y unos heridos que luchan por sanar.
«Aunque camine por valles oscuros, no temeré»
El salmo que la Iglesia reza junto a los que sufren nos regala hoy su palabra más honda: «Aunque camine por valles oscuros no temeré ningún mal, porque tú estás conmigo» (Sal 23,4, Biblia Latinoamericana). El valle oscuro de Gorice, el valle oscuro de un hospital, el valle oscuro de una casa donde suena el teléfono con la noticia que nadie quiere oír: en todos esos valles, Dios no mira desde lejos. Él camina dentro, con su vara y su cayado, sosteniendo a los que ya no pueden sostenerse.
Por eso la oración no es un adorno ante la tragedia: es lo primero. Rezar por los difuntos es encomendarlos a la misericordia del Padre; rezar por los heridos es pedir al Señor que guíe las manos de los médicos; y rezar por las familias es ponernos, desde la distancia, a su lado, para que sientan que la Iglesia entera llora con ellas y espera con ellas en la resurrección.
Oración
Señor Jesús, Príncipe de la Paz, mira con misericordia a los militares de la misión EUFOR que han perdido la vida en Bosnia mientras servían a la paz: recíbelos en tu Reino y dales el descanso eterno. Consuela a sus familias, que hoy lloran lejos del lugar donde cayeron sus seres queridos, y abrázalas con la esperanza de que la muerte no tiene la última palabra. Sana a los heridos, fortalece a los equipos de rescate y a los médicos que los atienden, y protege a cuantos siguen custodiando la paz en los Balcanes y en el mundo. Que tu Preciosísima Sangre, Señor, cubra a Bosnia, a Italia y a todos tus hijos que hoy atraviesan el valle oscuro del dolor. Amén.
Un propósito para esta semana
Enciende hoy una vela y reza un Padrenuestro por los militares fallecidos en Bosnia y por la recuperación de los heridos. Si conoces a alguna familia que haya perdido a un ser querido lejos de casa, hazle llegar una palabra de consuelo: a veces una llamada breve es la oración hecha cercanía. Dios te bendiga y la Sangre de Cristo cubra tu hogar.
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