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Oremos con el Papa: consuelo para Urda y bendición para Costa Rica

Imagen de la Virgen María con corona rodeada de velas encendidas, flores blancas y un rosario, en oración con el Papa por Urda y Costa Rica

Este jueves 29 de octubre, el Papa León XIV nos enseñó dos gestos que se iluminan entre sí: consolar a los que lloran, con su telegrama por las víctimas de Urda, en España, y abrir la puerta al diálogo, recibiendo en el Vaticano a la presidenta de Costa Rica. Hoy oramos con él por ambos pueblos.

El consuelo del Papa llega a Urda

La Santa Sede difundió hoy el telegrama que el cardenal Pietro Parolin envió, en nombre del Santo Padre, al arzobispo de Toledo, monseñor Francisco Cerro Chaves. León XIV, «vivamente apenado» por el trágico accidente ferroviario de Urda —cuyo balance subió hoy a 69 fallecidos—, ofrece sufragios por el eterno descanso de los difuntos, envía su sentido pésame a las familias, desea el pronto restablecimiento de los heridos y anima a los equipos de rescate a perseverar, impartiéndoles a todos su bendición apostólica «como signo de esperanza en el Señor resucitado».

Hay dolores que no admiten discursos largos, sino presencia, oración y esperanza. Eso es lo que el Papa ha hecho hoy: ponerse, desde Roma, junto a cada familia española que espera, que llora o que despide a un ser querido. Y eso es también lo que la Iglesia nos invita a hacer a nosotros: no pasar de largo ante el sufrimiento, sino acercarnos con la oración, que es la forma más honda de la cercanía cuando las palabras no alcanzan.

«Felices los que lloran, porque recibirán consuelo»

En el Sermón de la Montaña, el Señor nos dejó una bienaventuranza que hoy resuena con fuerza especial: «Felices los que lloran, porque recibirán consuelo» (Mt 5,4, Biblia Latinoamericana). No es una frase para minimizar el llanto, sino una promesa: Dios no es indiferente a nuestras lágrimas. El mismo Jesús lloró ante la tumba de su amigo Lázaro, y desde la cruz entregó su vida para que ninguna muerte tuviera la última palabra.

Por eso el telegrama del Papa termina donde debe terminar toda palabra cristiana ante la muerte: en «el Señor resucitado». La esperanza no es un optimismo vacío; es la certeza de que Cristo venció a la muerte y de que nuestros difuntos están en las manos misericordiosas del Padre. Rezar sufragios por ellos —como hace hoy el Santo Padre— es un acto de amor que atraviesa la distancia y el tiempo.

Una bendición para Costa Rica

La otra gran escena del día fue gozosa: el Papa recibió en el Palacio Apostólico a la presidenta de Costa Rica, Laura Fernández Delgado, que le entregó, según informó la Presidencia de su país, una réplica de la Virgen de los Ángeles, patrona de los costarricenses, y lo invitó a visitar su tierra en 2027. En las conversaciones con la Secretaría de Estado se habló de las buenas relaciones entre la Santa Sede y Costa Rica y de temas que tocan la vida de su pueblo, como la seguridad y las migraciones.

Costa Rica se encomendó así, por manos de su presidenta y bajo la mirada de «La Negrita», al corazón de la Iglesia. Nos unimos a esa intención: que Nuestra Señora de los Ángeles cubra con su manto a cada familia costarricense, a los migrantes que cruzan su territorio buscando un futuro y a quienes trabajan cada día por la paz en esa tierra bendecida por Dios, donde —como escribió su presidenta al Papa— imperan el trabajo y la paz.

Oración

Señor Jesús, Dios de toda consolación, mira con misericordia a las víctimas del accidente de Urda: recibe en tu Reino a los que han muerto, consuela a sus familias con la esperanza de la resurrección, sana a los heridos y fortalece a los equipos de rescate que aún trabajan entre el dolor. Bendice al pueblo de Costa Rica, que hoy se acercó a tu Iglesia por la puerta del diálogo: guarda a sus familias, protege a los migrantes y haz fecunda la visita de su presidenta al Sucesor de Pedro. Sostén al Papa León XIV en su recuperación y en su misión de consolar y de unir. Que tu Preciosísima Sangre, Señor, cubra a España, a Costa Rica y a todos tus hijos que hoy lloran o que hoy dan gracias. Amén.

Un propósito para esta semana

Haz hoy tres gestos pequeños y concretos: enciende una vela y reza un Padrenuestro por las víctimas de Urda y por sus familias; reza un Ave María por Costa Rica y por los migrantes de Centroamérica; y acerca tu consuelo a alguien cercano que esté de duelo, con una llamada, una visita o una oración en silencio junto a él. Dios te bendiga y la Sangre de Cristo cubra tu hogar.

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