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Oremos con el Papa: su voto por correo y la dignidad de cada trabajador

Manos en oración con un rosario y una vela encendida frente a la Basílica de San Pedro

Este viernes 30 de octubre, el Papa León XIV nos dio una lección sin levantar la voz: envió su voto por correo a Chicago, como ha hecho siempre que ha podido, porque cree que participar en la vida de su pueblo es un derecho y un deber. Y el mismo día firmó nuevas garantías para proteger a los trabajadores de la Curia Romana. Hoy oramos con él por los pueblos que deciden y por las personas que trabajan.

Un sobre sencillo, una lección grande

La Oficina de Prensa de la Santa Sede confirmó hoy que el Santo Padre envió su papeleta por correo para las elecciones de medio mandato de Estados Unidos, que se celebrarán el 3 de noviembre, y que así ha ejercido su derecho al voto cada vez que tuvo oportunidad, también durante sus años en Perú. La nota del Vaticano recoge su convicción: participar en los procesos democráticos es un derecho y un deber de los ciudadanos.

Hay gestos que evangelizan por su normalidad. El Sucesor de Pedro, que cada día reza por el mundo entero, no se considera por encima de los deberes sencillos de cualquier ciudadano: pide su papeleta, la rellena y la envía. Nos recuerda que la fe no nos saca del mundo, sino que nos compromete con él: con la familia, con el barrio, con el pueblo que Dios nos confió. Nadie es tan grande que no deba servir, y nadie es tan pequeño que su participación no importe.

«Felices los que trabajan por la paz»

En el Sermón de la Montaña, el Señor nos dejó la brújula para toda vida en común: «Felices los que trabajan por la paz, porque serán reconocidos como hijos de Dios» (Mt 5,9, Biblia Latinoamericana). Trabajar por la paz es también esto: cumplir con responsabilidad los deberes cívicos, buscar el bien común por encima del interés propio y tratar a cada persona —también a la que piensa distinto— como un hermano.

Por eso, ante unas elecciones, la primera contribución del cristiano es la oración. Antes de discutir, rezar; antes de temer, confiar. Dios no abandona a los pueblos que lo buscan, y la historia está en sus manos mucho más que en las nuestras. Que cada quien cumpla su deber con conciencia serena, y que el Señor convierta nuestras decisiones en caminos de paz y de justicia para todos, especialmente para los más pobres y olvidados.

La dignidad de cada trabajador

El mismo viernes, León XIV aprobó una reforma que refuerza las garantías de los empleados de la Curia Romana ante los procedimientos disciplinarios: plazos claros de quince días para ejercer el derecho de defensa, asistencia de un abogado y competencias bien delimitadas para imponer sanciones. Es la Iglesia aplicando en su propia casa lo que predica fuera: que el trabajo tiene dignidad porque la persona la tiene, y que la justicia empieza por proteger al más débil.

¡Cuántas veces un trabajador se siente sin voz ante una decisión que lo afecta! El Papa ha querido que, al menos en la casa del Pedro, nadie quede indefenso. Es un recordatorio también para nosotros: en nuestro empleo, en nuestro negocio, en nuestro hogar, tratemos a cada persona como quisiéramos ser tratados, con justicia y con misericordia.

Oración

Señor Jesús, Príncipe de la Paz, mira con bondad a los pueblos que en estos días preparan decisiones importantes para su vida en común: ilumina las conciencias, aparta todo odio y toda violencia, y concede gobernantes y ciudadanos con corazón de servidores. Bendice a los trabajadores de la Santa Sede y a todos los que ganan el pan con el sudor de su frente: protege su dignidad, defiende sus derechos y recompensa su esfuerzo. Sostén al Papa León XIV, que hoy nos enseñó con un gesto sencillo el valor de cumplir el deber: guárdalo en su salud, ya restablecida, y haz fecundo su próximo viaje a Uruguay, Argentina y Perú. Que tu Preciosísima Sangre, Señor, cubra a nuestras familias y a nuestras patrias, y nos haga constructores de paz. Amén.

Un propósito para esta semana

Haz hoy tres gestos pequeños y concretos: reza un Padrenuestro por el pueblo de Estados Unidos y por todos los que participarán en las elecciones del 3 de noviembre; reza un Ave María por los trabajadores que se sienten sin defensa, para que el Señor les haga justicia; y cumple con esmero un deber sencillo que tengas pendiente, ofreciéndolo a Dios como el Papa nos enseñó hoy. Dios te bendiga y la Sangre de Cristo cubra tu hogar.

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